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Las relaciones entre Paraguay y los Estados Unidos se sustentan sobre un pilar sólido y perdurable: la coincidencia en valores fundamentales. La democracia, el respeto por el estado de derecho, la libertad económica y la aspiración al desarrollo inclusivo han sido, por décadas, el lenguaje común de ambas naciones. Sin embargo, los tiempos que vivimos exigen que los esfuerzos diplomáticos de más de un siglo reafirmen esos principios, y lo traduzcan en resultados concretos que beneficien a nuestras sociedades.
Desde Global Americans y con el apoyo del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe – CAF, creemos que el momento de madurar esta relación es hoy, llevándola más allá de los vínculos políticos tradicionales, hacia un nuevo capítulo de cooperación económica y empresarial. Esta visión parte de una convicción sencilla: Los valores compartidos solo se consolidan plenamente cuando se traducen en oportunidades tangibles de crecimiento, innovación y prosperidad.
Valores que unen, comercio que transforma
El diálogo político entre Paraguay y los Estados Unidos ha sido, históricamente, cordial y estable. Pero en el ámbito económico y comercial aún existe un espacio considerable para crecer. Paraguay ofrece un entorno de estabilidad macroeconómica, apertura al comercio internacional y abundantes oportunidades en sectores estratégicos como la agroindustria, las energías limpias, la tecnología y los servicios globales.
Por su parte, Estados Unidos mantiene un compromiso firme con la inversión responsable y la innovación, principios que coinciden plenamente con la visión de desarrollo que impulsa el sector privado paraguayo, que vive un momento especial de florecimiento y crecimiento sostenido. Fortalecer la relación entre ambos países significa, por tanto, promover un comercio basado en confianza, cumplimiento y valores éticos compartidos, donde la competitividad y la sostenibilidad vayan de la mano.
En este contexto, la diplomacia económica adquiere una nueva dimensión: Ya no basta con acuerdos formales o declaraciones de intención. Se trata de construir puentes reales entre empresas, instituciones y personas para que la cooperación sea cotidiana, genere vínculos de confianza y sea mutuamente beneficiosa.
Un rol protagónico para el sector privado
El desarrollo de la relación bilateral requiere un liderazgo compartido entre los gobiernos y el sector privado. Los empresarios y emprendedores de ambos países tienen hoy una oportunidad histórica para asumir un rol protagónico en la creación de cadenas de valor, transferencia tecnológica y desarrollo de talento humano.
En Paraguay, los avances en digitalización, infraestructura y sostenibilidad abren un espacio privilegiado para la inversión norteamericana. En los Estados Unidos, el creciente interés por diversificar socios comerciales y fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro encuentra en Paraguay un aliado confiable, de valores compartidos y predecible.
Desde Global Americans, trabajamos para que esta complementariedad se traduzca en proyectos concretos: foros de negocios, misiones comerciales, espacios de innovación conjunta y mecanismos de apoyo a las pequeñas y medianas empresas que buscan internacionalizarse. Queremos que cada encuentro entre empresarios paraguayos y estadounidenses sea una oportunidad para construir confianza, generar empleo y fortalecer nuestras instituciones.
Un compromiso con el futuro
Más allá de las cifras de comercio o inversión, lo que verdaderamente consolidará la relación entre Paraguay y Estados Unidos es nuestra capacidad de trabajar juntos por objetivos comunes: favorecer, en un régimen de libertades, el crecimiento sostenible, la inclusión social, la educación de calidad y la promoción de la ética empresarial.
La cooperación público-privada puede ser el eje articulador de esta nueva etapa, pero el compromiso de empresarios de ambas naciones es el puente que solidificará una relación a largo plazo. Los gobiernos pueden crear marcos regulatorios estables y transparentes, pero serán las empresas las que materialicen los beneficios del entendimiento bilateral.
De igual modo, la diplomacia tradicional debe complementarse con una diplomacia empresarial moderna, capaz de tender vías de comunicación eficaz entre las cámaras de comercio, las asociaciones industriales y los centros de conocimiento. Cada inversión, cada alianza estratégica, es también un acto de confianza entre pueblos que comparten una misma visión de libertad y prosperidad.
Conclusión: de los valores compartidos a la acción compartida
Paraguay y Estados Unidos tienen una historia de respeto y cooperación que merece proyectarse hacia el futuro con una agenda concreta, pragmática y ambiciosa. La madurez de una relación bilateral no se mide solo en el número de acuerdos firmados, sino en la calidad de las oportunidades que genera para sus ciudadanos.
Hoy, más que nunca, debemos pasar de los valores compartidos a la acción compartida, que la libertad, la democracia y la confianza que nos unen se reflejen en un comercio más dinámico, en inversiones más sostenibles y en una alianza empresarial capaz de generar impacto duradero.
Desde Global Americans Paraguay-Estados Unidos asumimos ese desafío con optimismo, convencidos de que el entendimiento mutuo no solo fortalece a nuestras economías, sino también a nuestras democracias.
El momento es ahora. Y el futuro, si lo construimos juntos, será una historia compartida de éxito.
Sebastián Acha es presidente del Capítulo Paraguayo de la ICC y director ejecutivo de PRO Desarollo Paraguay. Era diputado nacional en el Cámara de Diputados de Paraguay entre 2003-2013.


