Mis razones para votar que no (IV) o el pésimo diseño del proceso

Sabiamente, un dicho en inglés dice que el diablo está en los detalles. El apresurado diseño de la propuesta del proceso constituyente muestra que, cuando las cosas no se planifican bien, aumenta la posibilidad de que el resultado decepcione. Porque nadie razonable emprende en una aventura a sabiendas que la hoja de ruta está mal planificada, el diseño del proceso constituyente es una poderosa razón para votar “Rechazo”.

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Suponiendo que la violencia milagrosamente desaparece el primer trimestre de 2020 y que los chilenos puedan votar libremente en el plebiscito de entrada, el procedimiento del proceso constituyente refleja un diseño tan lamentable que la opción más razonable y sensata es votar “Rechazo” el 26 de abril.

Como las elecciones municipales —y por primera vez en la historia, también la de gobernadores regionales— ya estaban programadas para el 25 de octubre, los parlamentarios que llegaron al acuerdo para un proceso constituyente decidieron hacer coincidir ambas contiendas. Eso hará que el 25 de octubre los chilenos tengan que votar por candidatos a alcaldes, concejales, gobernadores regionales y miembros de la Convención Constituyente. En la gran mayoría de las comunas del país, suponiendo que se presenten 5 listas de candidatos para cada elección, la gente deberá escoger en un voto que tendrá no menos de 60 nombres para 4 cargos. En las comunas más pobladas que además pertenecen a distritos que eligen 8 diputados para la Cámara de Diputados (y que, por lo tanto, elegirán 8 miembros a la Convención Constituyente), el voto tendrá casi 100 candidatos. Si se presentan más de 5 listas a nivel nacional, habrá comunas con votos del tamaño de una hoja de diario.

El apresurado acuerdo alcanzado la madrugada del 15 de noviembre estableció también que, de ganar las opciones “Apruebo” y “Convención Mixta”, se elegirán 172 miembros para la Convención. De ellos, 86 provendrán del Congreso. Eso significa que el 44% de los 153 diputados y 41 senadores deberán abandonar sus labores parlamentarias para sumarse a la Convención. Con tal éxodo de legisladores, para todos los efectos prácticos, el Congreso cesará en sus funciones el día que comience a sesionar la Convención. Adicionalmente, como solo se elegirán 86 miembros, la mayoría de los 28 distritos elegirá 2 o 3 miembros, por lo que resultará difícil que la diversidad del país se refleje en la composición de la Constituyente. Al contrario, tendremos una convención constituyente binominalizada.

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